Cryptography

by Ale Zeni




Credo che vie come questa vadano oltre il grado. Perché la storia di vie di questo tipo è in primo luogo una storia di idee, di racconti e di parole.


Desde siempre, el hombre ha tenido la necesidad de esconder y proteger comunicaciones y documentos de los ojos y oídos indiscretos. Desde el Antiguo Egipto hasta nuestros días, el misterio que se esconde detrás de todo tipo de enigma nos fascina. La criptografía es la capacidad de hacer que un mensaje sea incomprensible a todos, excepto que al legítimo destinatario.

Este arte de no hacerse entender es parte también de la misma naturaleza y, sin el correcto sistema de descifrado, ciertos enigmas no pueden ser resueltos.

Para mí, todo empezó en el 2017 cuando las ganas de medirme con algo realmente difícil me empujó hasta la otra punta de los Alpes, hasta el pico suizo de Saint Loup, para probar una placa que tenía algo de legendario: “Bain de Sang”.

Para mí, esta vía no representaba solamente un número, sino que era la placa prueba, el paso al siguiente nivel, una vía que engloba en sí un alma y la historia de una generación que en este estilo de escalada ha encontrado un motivo de vida.

Bain de Sang” fue equipada y liberada en el 1993 por Fred Nicole y se convirtió en la tercera vía de grado 9a del mundo, la primera vía de placa en tener este grado. Una vía que requería, además de una gran fuerza en los dedos, también de una gran sensibilidad, un aspecto no tan fácil de entrenar.

Es justamente en este estilo de escalada que la diferencia física entre hombre y mujer disminuye y, por este motivo, Jozune Bereziartu consiguió hacerse con esta vía y ser la primera mujer al mundo en ascender una pared de esta dificultad.

Una bonita historia larga casi treinta años que ahora forma parte también de la mía. Fue para mí una gran emoción superar la placa que se hizo famosa por sus pequeñas regletas.

 

 

Después de esta ascensión, la sed de búsqueda no quiso abandonarme, giré la mirada hacia la derecha y descubrí “Bimba Luna”. Esta línea fue equipada y liberada por François Nicole, hermano de Fred, que tenía un estilo completamente diferente.

Si “Bain de Sang” era una placa lisa, en “Bimba Luna” todo se concentraba en un búlder de apenas 8 movimientos posicionado en la mitad y de grado 8b/+. También esta placa era mítica, una de las primeras vías del mundo de grado 9a/+.

Me dediqué totalmente a este proyecto que, poco tiempo después, se concretizó consiguiéndolo en una de las raras repeticiones de esta placa increíble. 

Después de haber ascendido, me di cuenta de que había llegado el momento de hacer algo nuevo, algo que todavía no se había hecho nunca. La chispa se encendió cuando supe del curioso encadenamiento de Fred Nicole en el 1988 que encadenaba las dos partes "más fáciles" de estas dos vías y que tomaba el nombre de “Anaïs et le cannabis” de grado 8c.

En ese momento, me di cuenta de que podría ser un proyecto interesante probar a encadenar las partes más difíciles de estas dos placas legendarias, la primera parte de “Bain de Sang” con la segunda de “Bimba Luna”.

No sabía si era realmente posible, pero seguramente habría sido mucho más difícil en cuanto, con esta variante, el descanso completo en la mitad de “Bain de Sang” no sería nunca más utilizado.

El verdadero enigma habría sido encadenar los dos largos. ¿Era realmente posible?

 

 

Empecé a probar y, después de algún intento, conseguí encontrarlo, pero me di cuenta enseguida de la dificultad del bloque “Bimba Luna” cuando llegué con los dedos cansados y con los antebrazos sobrecargados. Otro gran problema estaba relacionado con el hecho de que las presas, en la primera parte de “Bain de Sang”, eran pequeñas y agresivas, y de que el bloque “Bimba Luna” quemaba con facilidad las yemas de los dedos. Por lo tanto, el paso sucesivo fue el de perfeccionar el agarre de cada presa para cortarme en puntos diferentes y tener, al menos, dos intentos al día a disposición.

A pesar de todas estas intuiciones, todavía no tenía un nivel de fuerza suficiente en los dedos para superar en continuidad el bloque.

Me entrené duramente para este proyecto y, cuando regresé en marzo del 2019 con la intención de ascender la vía en escalada nocturna, no lo conseguí por muy poco.

Fue realmente frustrante caer cuando todo parecía haber acabado, un único desliz lo había cancelado todo y “Cryptography” había ganado otra vez.

En esta vía no era suficiente con estar entrenado... No tenía que hacer demasiado frío para no llegar al paso clave con los dedos helados, pero tampoco demasiado calor, porque no habría conseguido agarrar las presas sin cortarme los dedos. Además, hacía falta tranquilidad para controlar cada paso, cada respiración y cada movimiento. Muchos aspectos difíciles de combinar, especialmente cuando uno se encuentra a 700 km de distancia de casa. Realmente tenía que haberme entrenado más. 

Pasó un año entero y cuando, por fin, volví a “Cryptography” mi di cuenta de que algo había cambiado. No solamente había mejorado físicamente, sino que había adquirido una calma y una conciencia que seguramente fueron la verdadera clave para poder descifrar este enigma.

 

 

Ese día conseguí aguantar el dolor y agarrar esas presas ínfimas y agresivas como cuchillas, apoyando los pies en la nada, superando, por fin, aquél enigma que durante un año me había hecho sufrir y soñar. Escalé libre de cualquier pensamiento y preocupación, siguiendo sencillamente mi instinto y, cuando por fin lo conseguí al final de las dificultades, la energía utilizada dejó el sitio a una calma plena y maravillosa. ¡“Cryptography” se había convertido en una realidad!
Estamos rodeados de mensajes que no entendemos, porque un día nos pusimos a correr demasiado rápido, dando inicio a un progresivo abandono de un estilo de escalada delicado y que solamente ralentizando es posible entender. Creo que vías como esta van más allá del grado, poseen un alma y una identidad propia. Porque la historia de vías de este tipo es, en primer lugar, una historia de ideas, de relatos y de palabras.

“Cryptography” no ha sido una ascensión difícil; es el encadenamiento de dos vías que han marcado la historia de este estilo de escalada. Dos vías símbolo de dos leyendas de este deporte, Fred y François Nicole, que consiguieron, mucho antes que yo, intuir y ascender dos líneas realmente futurísticas. Una pared de poco más de 20 metros que, todavía hoy, sabe hacer soñar a quien posee las ganas y la paciencia para descifrar un enigma que, justo por su complejidad, si se consigue resolver nos hace conocer una parte de nosotros que no pensábamos que teníamos.



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Ale Zeni