LA HISTORIA



 

Era bonito reunirnos en casa de uno, del otro o simplemente en un bar para hablar de sueños, de ideas. Nuestros sueños eran los viajes, las mil paredes, a veces vírgenes, que un mundo generoso podía ofrecernos; desiertos de nieve, de arena o de granito, vías nuevas, travesías, repeticiones y, después de la enésima cerveza, hablábamos también de chaquetas, pantalones o forros polares. Teníamos la conciencia y también la certeza (o la presunción) de poder crecer, pero muchas veces la concentración en el momento o los primeros grandes obstáculos oscurecían el perfil de ese futuro

deseado pero no todavía delineado. Así nacían los primeros “experimentos” a veces con éxito, a veces sin; experimentos en cuanto a producto, comunicación y marketing. Hojear ahora los primeros catálogos nos hace sonreír, pero aquellas limitadas colecciones eran el reflejo de nuestra pasión y de nuestro compromiso. Estábamos creciendo lentamente y la marca gustaba, pero entre tantos retos no era fácil. Luego se unieron nuevos compañeros de viaje que

aportaron experiencias cada vez más específicas que nos han permitido llegar hasta aquí. Han pasado diez años desde que empezamos esta aventura, este primer objetivo parecía inalcanzable. Era difícil creer que conseguiríamos competir con las leyendas del sector. Era difícil pensar que llegaríamos a posicionarnos en el mundo del outdoor partiendo desde un pequeño pueblo a los pies de Las Dolomitas o convencer a los clientes de que Karpos podía ser igual a los ilustres colosos americanos o alemanes. Así pues, queremos contar las primeras 87.672 horas de Karpos. Queremos hacerlo sin muchas palabras ni adornos, coherentes con nuestra naturaleza y con la naturaleza de nuestra tierra; una naturaleza aparentemente dura y hermética, pero rica de sentimientos y contenidos inesperados. Queremos, a través de estas imágenes, hacer un recorrido por estos años para describir quiénes éramos y quiénes somos. Diez años en los que todos hemos contribuido y creído en este sueño, que se materializa lentamente y se convierte en realidad. Estamos en un saliente, estamos preparando todo el material, las cuerdas cuelgan en el vacío, debajo de nosotros hay un sector de paredes exigentes. A veces nos hemos parado creyendo que teníamos que volver atrás, pero luego hemos conseguido avanzar haciendo grandes equilibrios, con movimientos decisivos y con miedo. Encima de nosotros un mar de rocas paradójicamente infinito, estímulo y admiración, amor y odio. ¡Qué impresión la pared vista desde abajo! Pero si volvemos la mirada hacia lo que hemos ascendido vemos la pared desde arriba. Dos puntos de vista diferentes, dos sentimientos contrastantes. Así pues, la pared y la escalada son la metáfora de la vida y de cada objetivo. Diez años: un pequeño saliente que puede ofrecer un descanso solamente para hacer balance, reflexionar y reorganizar, pero no para descansar. El diedro allá arriba sobresale, pero tal vez en lo alto es un poco más fácil. ¿Deseo de fácil? Pero lo fácil aburre. Estamos en nuestra vía nueva, emocionados por seguir hacia arriba, el sector complicado ya lo hemos superado. El camino todavía es largo y lleno de obstáculos, pero con la pasión y la profesionalidad que siempre nos han distinguido, continuamos nuestro viaje hacia la cumbre.

Karpos Team